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Home  /  Exposiciones  /  Sobre ¿Uhtede de qué?? un diálogo muy profundo, de Dani Domínguez (I)

Sobre ¿Uhtede de qué?? un diálogo muy profundo, de Dani Domínguez (I)

Written by Juan Viedma Vega
9 junio, 2026 Exposiciones Leave a Comment

Entre el 27 de marzo y el 26 de abril de 2026, el Centro José Guerrero acogió el trabajo que el artista Daniel Domínguez Romero (La Línea de la Concepción, 2000) realizó a raíz del Festival FACBA, organizado desde la Facultad de Bellas Artes de Granada. Consistió en una pequeña instalación ubicada en la planta baja del centro, cerca del ascensor, menos de lo que el artista deseaba. El punto de partida de su proyecto, ¿Uhtede de qué?? un diálogo muy profundo (a partir de ahora en este texto, para abreviar, ¿Uhtede de qué…), es la grabación de una discusión entre alguien que pide ayuda para rescatar a una borregona que se ha caído[1]. El audio se puede encontrar en Youtube desde 2007 y tiene más de un millón de reproducciones. Es objeto de conversación y burla en diferentes webs y foros[2]. En varios comentarios se reduce el acento de las personas grabadas a un presunto “acento andaluz” único e ininteligible, y se achaca al presunto acento cuestiones paraverbales (como el tono o las constantes interrupciones), la actitud y la comicidad de la discusión, que recae en realidad en la espontaneidad y rudeza con la que se tratan. Este vídeo atrajo la atención de Domínguez, que ha enfocado los últimos tramos de su investigación artística en la comunicación oral, la falibilidad de su transcripción y soportes, la plástica a partir de la escritura y el andalucismo. Este interés, me confesó en el pasado, se acentuó y cobró una dimensión nueva durante su estancia en Madrid, donde presenció grotescas demostraciones de andaluzofobia. Una parte vital de su investigación ha consistido en consultar a migrantes andaluces de dentro y fuera del territorio español, preguntarles por experiencias relacionadas con su identidad y recabar sus testimonios. Consideró la grabación (llamada Un diálogo profundo, a veces también La borregona en la red) de gran interés por su resistente viralidad, a pesar de sus casi veinte años de antigüedad.

En la exposición dispuso varios objetos, con una dimensión escultórica inesperada para un proyecto plenamente centrado en lo oral que el mismo director del Centro, Paco Baena, destacó durante la inauguración. El primero de esos objetos es un cajón de madera montado por el artista en el que cabe él mismo sin inconveniente si inclina un poco el cuello, como demuestra una captura de vídeo del proceso. Está colocado de manera que recuerda a un sarcófago, tal y como lo llama su artífice de vez en cuando. Hace las veces de banco para los visitantes del museo que quieran escuchar las piezas sonoras con unos cascos, conectados a un dispositivo colocado sobre el suelo, en la esquina enfrentada al ascensor. El cajón-asiento sirvió para trasladar el resto de piezas desde Bilbao, donde Domínguez produjo la mayoría, específicamente en el espacio Obrador, donde tuvo su taller unos meses.

El cajón-sarcófago, bastante abierto, de manera que limita su capacidad de apoyo para una sola persona, estaba flanqueado. En la pared con la que tocaba estaba el texto de presentación de la obra, del que se encargó el mismo Domínguez de instalar con hojas impresas, en coherencia con el tratamiento desenfadado y vulnerable que le interesó para su producción escultórica: se aprecia en tres esculturas de papel con formas orgánicas y cubiertas con cinta brillante y transparente. Paradójicamente, esa capa de folios demuestra cierta capacidad de desnudar la pared del espacio expositivo: su color blanco es más frío y aséptico que el del Centro José Guerrero; la tipografía utilizada contrasta con crudeza y el texto está casi a sangre. Entre sus intervenciones, es la que es capaz de cuestionar con mayor efectividad la sutileza uniforme de los dispositivos del museo.

A la izquierda del cajón están los cascos y el dispositivo electrónico que encierra los audios y, en frente, un pequeño carrito-archivador metálico, con la altura de una mesita de noche, del que cuelgan fundas que contienen documentos del proceso de trabajo y otros materiales. Los visitantes podían tomarlos en sus manos y consultarlos: entre ellos se encuentra, por ejemplo, el registro de una obra pensada para el Palacio de los Condes de Gabia, el lugar inicial de exposición del trabajo de Domínguez. Como la obra no cabía en el espacio del Centro Guerrero, decidió ofrecer un pequeño testimonio fotográfico.

Como en tantas ocasiones, la precariedad se expresa en los materiales, las dimensiones y el sentido de las piezas. «Su materialidad depende de mi contexto», dice Domínguez. Aunque se aplica al cajón-sarcófago, está hablando de la cinta de embalar, a la que el artista ha tenido que recurrir para sus mudanzas entre el lugar de residencia y formación académica de aquel momento (Bilbao), el lugar de exposición (Granada) y el lugar al que sabía que iba a marcharse en el futuro para su siguiente beca (Barcelona). «Esa pieza es el vídeo original impreso frame por frame, con todos sus diálogos» me indica, en tanto señala una de las esculturas de papel. «Para mí esto es una representación, no fidedigna, del diálogo, a partir de la cual se van añadiendo capas». Yo le sigo preguntando por el sentido de la forma de esas piezas: no parecen obedecer a una forma más precisa que la de sus listones internos, pero el resto de sus contorsiones no pueden ser accidentales. ¿Acaso se deben también a su traslado en el cajón? El artista las entiende como collages volumétricos. A causa de sus arrugas, la mancha de cada impresión que las compone y los resplandores de la cinta de embalar, responden con hostilidad a toda demanda de justificaciones.

Solo después acabar la entrevista, cuando ya no estoy grabando, Domínguez me habló de algo que me hizo comprender aquellas piezas de papel. Me confesó que tiene cierta propensión a la irascibilidad durante los tramos del proceso de trabajo en que aún percibe resistencia del material, al cual maltrata. Para explicármelo recuerdo que tomó uno de los vasos de mi casa, lo colocó en una mesa, se dirigió a él como si fuese material de trabajo y le preguntó, con las manos como tablas en cólera: «¿Tú quieres un problema conmigo?»

 

[1] Un diálogo profundo. [vídeo en línea]. 30 de septiembre de 2007. Recuperado el 13 de mayo de 2026 de: <https://www.youtube.com/watch?v=Sbda9ENpmXg>

[2] Ejemplos son este vídeo del 12 de febrero de 2025 en la cuenta de Instagram @acento.andaluz, en el que participa otro usuario popular, @illojuan (<https://www.instagram.com/reels/DF-meUYsPBF/>); o una conversación del 10 de febrero de 2007 en el foro mediavida (<https://www.mediavida.com/foro/off-topic/conversacion-entre-dos-andaluces-272509>). Ambos links fueron recuperados el 24 de mayo de 2026. En ambos casos encontramos usuarios que reaccionan con actitudes despectivas hacia el acento de las personas grabadas.

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Juan Viedma Vega

Juan Viedma Vega (Jaén, 1993) es graduado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, donde ha colaborado en ediciones de iniciativas como Circuitos o FACBA. Máster en Producción Artística Interdisciplinar por la Universidad de Málaga y en Práctica y Teoría en Artes del Centro Azkuna Alhóndiga de Bilbao, compagina sus labores de redacción, crítica artística, charlas y asistencia comisarial con la práctica de diferentes artes visuales. Investiga las relaciones imagen-palabra por medio de la producción plástica y el recital, como en "La Sirena Sola", presentado junto con Lucía Rabadán Redondo en 2025.

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Sobre el autor

Juan Viedma Vega

Juan Viedma Vega (Jaén, 1993) es graduado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, donde ha colaborado en ediciones de iniciativas como Circuitos o FACBA. Máster en Producción Artística Interdisciplinar por la Universidad de Málaga y en Práctica y Teoría en Artes del Centro Azkuna Alhóndiga de Bilbao, compagina sus labores de redacción, crítica artística, charlas y asistencia comisarial con la práctica de diferentes artes visuales. Investiga las relaciones imagen-palabra por medio de la producción plástica y el recital, como en "La Sirena Sola", presentado junto con Lucía Rabadán Redondo en 2025.

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