EL AUTOR
Chema González
FAAQ es un colectivo que realiza proyectos colaborativos relacionados con la producción social del territorio. En ellos se abren procesos de investigación, de creación y de coaprendizaje en los que se ponen diferentes modos de hacer en común con el objetivo de reinventar de manera crítica las relaciones entre habitantes y entornos. Desde FAAQ se desarrollan estrategias espaciales, investigativas y audiovisuales donde potenciar esos procesos colaborativos.
Fragmentos de un archivo
El principio de archivo está siendo objeto de reflexión como metáfora de una condición presente tanto por teóricos, desde Warburg hasta Foucault, como por artistas, desde el distanciamiento de Richter hasta la aporía de Pedro G. La acepción más clásica, por llamarla de algún modo, es la de que el archivo, en la disciplina metódica que requiere la búsqueda, almacenamiento y exposición, incluso privada, de sus materiales, es una manera de coleccionar y narrar al mismo tiempo. Una forma de introducir la memoria y narrativas más reducidas en los conceptos universales del historicismo. En la planta segunda del Centro se exhibe por primera vez el archivo privado de Basilio Martín Patino, un conjunto de historia material comprada, robada, extraída de la circulación de memorabilia, y organizada en categorías sin apenas relación, fragmentos de la historia reciente: toros, extraperlo, Borbones, raros, Bodas, Marisol, mujeres…
Basilio M. Patino compara el sentido y uso narrativo de este archivo con las armas de un terrorista, dispuesto a hacerlo estallar entre sus manos: Nos valía cuanto encontrábamos en los mercadillos o en los desvanes: juguetes, tebeos, un devocionario infantil, los libros escolares, álbumes de cromos, programas de cine. Y fotos, miles de fotos, de cinematón de familias, de grupos de amigos, de parejas, de bodas, curas. Ferias, primeras comuniones, mujeres enlutadas. Son las huellas, testimoniosde la historia. Las comprábamos en el rastro, en los fotógrafos de pueblos perdidos, se los pedíamos a los amigos…
Y llegaba al montaje, pletórico de felicidad, a darle forma a aquel depósito de ideas e imágenes que traía en la cabeza. Y a medida que montábamos la película nos íbamos dando cuenta de que estábamos manejando esa sustancia delicada e incontrolable de los sentimientos, quizás la parte más quebradiza y delicada de nosotros mismos, y de muchos otros, casi siempre víctimas, a quienes podríamos hacerles daño, o reabrir viejas cicatrices. Parecía como si aquel material delicado pudiera estallarnos en las manos.