
Alba Serra (Barcelona, 1984) comienza su andadura en las artes por la puerta de la moda, pero se va especializando en fotografía en torno a 2019. En los cuatro proyectos fotográficos que pueden visualizarse en su web se detectan algunas de sus claves habituales, como la parquedad de elementos y la preferencia por entornos en contacto con la naturaleza, más cercanos a lo rural y a lo liminal que a las grandes urbes. La que más me interesó, así como la que más difícil me resultaba verbalizar, es que el ojo de Serra se posa sobre situaciones calmas que, sin embargo, dejan transpirar la complejidad social y política subyacente a través de las vestimentas, la arquitectura y gestos sutiles. En el fanzine al que dedicamos este artículo, Ejercicios para un entrenamiento adaptativo, sin embargo, Serra no hace uso de su propia producción fotográfica, sino de internet, al que considera un archivo. Esta vez, en concreto, toma las imágenes de Instagram. Lo lleva a cabo dentro del colectivo La Mosca Ediciones, «un colectivo de fotógrafas y fotógrafos desde el que nos autoeditamos», aún más en consonancia con la difusión de la autoría convencional. «En uno de los primeros fanzines que realicé empleé Wallapop como un vasto (y casi inabarcable) repositorio desde el que iba construyendo un relato a partir de [sus] imágenes. Sacadas de contexto, me permitían contar una historia completamente diferente. A raíz de este ejercicio no paro de pensar en internet como una especie de álbum familiar colectivo». Serra reconoce en ese proyecto el origen de Ejercicios…, que también comparte aspectos (unos muy diferentes) con su serie de 2023 Un ferit creuarà la frontera: el uso del blanco y negro y la selección de varias fotografías realizadas a un mismo sujeto en la misma toma, de tal modo que la reunión de esas fotografías, dispuestas a lo largo en una secuencia, sugerirían su movimiento de manera fragmentada.
Ejercicios para un entrenamiento adaptativo consiste en la reunión de frames, ajustados a la página, de fragmentos de varios vídeos, en los que se ven personas aplicándose masajes faciales y llevando a cabo pequeños ejercicios de elasticidad. «Provienen de vídeos de personas que comparten rutinas de fitness y yoga facial. Me di cuenta de que estaba altamente saturada por el contenido en redes centrado en este tipo de mandatos que nos animan a ejercitar cualquier parte de nuestro cuerpo para disimular las marcas del paso del tiempo. Cuestiones vinculadas al género o al edadismo aparecían de forma recurrente ante este bombardeo, y ese ensimismamiento constante en la apariencia me llevó a plantear este ejercicio: qué ocurriría si conseguía abstraerme del objetivo para el que estas imágenes son compartidas y les otorgaba una nueva lectura».
En el fanzine distingo veintiún personas diferentes. Todos los frames respectivos a cada persona van seguidos, dividiendo el fanzine en apartados muy claros. Serra escoge el número de frames de cada vídeo de manera intuitiva. Por ejemplo, hay tres personas de cuyos vídeos se ha seleccionado un solo frame. La variedad de frames en cada apartado, las diversidad de rostros y la aún mayor diversidad de ejercicios faciales son los tres factores de diferencia por los cuales el fanzine se constituye como un trabajo de ritmo; el blanco y negro y el motivo del rostro que ocupa gran parte de la página son los factores aglutinantes que hacen posible, luego, la vibración. Casi todas las impresiones son a una cara de la página, con la otra faz en blanco. Solo nos encontraremos nueve páginas izquierdas impresas que distancian al fanzine de la lógica del folioscopio e indican las acciones realizadas en los vídeos por contigüidad. «Estos movimientos gestuales adquieren un objetivo completamente distinto al que tenían en su origen. Esta descontextualización y el diálogo entre las imágenes permiten que se establezcan relaciones entre ellas, siguiendo una especie de ritmo y antirritmo». Serra ya ha utilizado el intercalado, la repetición, la secuenciación y otras operaciones similares en el pasado. «En mi otro proyecto centrado en el pueblo de Lourdes, combino el medio formato analógico con capturas de frames extraídos de la cámara que retransmite en streaming las veinticuatro horas la gruta del santuario».
La apuesta por el blanco y negro es, seguramente, de carácter económico. Es coherente con Ejercicios…; a fin de cuentas, a lo que el fanzine da visibilidad no son tanto todas las particularidades de los rostros (lo cual agradecería el color) como a momentos de prueba de elasticidad, con todo su valor plástico. Es también algo de los rostros, pero desplazados del retrato. Aquí no se hace estático el rostro (idealizado) con el fin de guardar la memoria de una persona, sino una acción dinámica que se puede descomponer en numerosas imágenes muy diferentes entre sí con solo milésimas de segundo entre ellas. La activación del rostro (por medio de movimientos, presiones, empujes, tensiones específicas recomendadas) desposee a la persona de él, cuando ésta, justo, más se empecina en poseerlo: pues internaliza pautas generales voluntariamente, lejos de aquellas gesticulaciones interiorizadas inconscientemente en los primeros años de vida. Por suerte, no son excluyentes entre sí por necesidad. En lo que prometen estas rutinas subyace una equivalencia entre la plenitud estética y el estado más juvenil posible del rostro. La posesión de uno mismo, pues, solo se realiza frente al tiempo, que solo sabe vencer. Serra ve en la descontextualización de las imágenes resultantes de estas rutinas una oportunidad: «En este sentido, los gestos se convierten en un ejercicio especulativo donde pasan a ser otra cosa; quizá un nuevo lenguaje del que el fanzine no termina de definirse, dejando un espacio al lector para pensar si se da entre humanos, entre humanos y plantas, o entre humanos y animales; quizá, un lenguaje interespecies. Crear un relato paralelo donde estos microgestos pudieran adquirir otro significado resultó de manera un poco absurda, esperanzador para mí».
En suma, Ejercicios para un entrenamiento adaptativo se origina en el deseo de la artista de explorar «qué implica intervenir en el archivo y cómo preservar su tiempo político desde la prácticas contemporáneas». El resultado permanece fielmente adherido a su semilla: los rostros que se entrenan parecen divertirse, como explorándose a sí mismos o componiendo partituras cinéticas en grupo, en vez de preocuparse por la muerte.



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